Historias que se repiten todos los años
por Gabriela Conti, Profesora de Flauta travesera.
Todos los años llegan a mi cátedra de flauta alumnos nuevos, sin instrumento. Innumerable cantidad de veces me han preguntado que instrumento comprar y les he contestado según mi experiencia, no solo personal sino formada a través de años de observar alumnos y sus flautas.
Normalmente les doy el teléfono del luthier de mi confianza y algún otro más, como para que tengan opciones. Además les ofrezco que si van a comprar instrumento usado se dejen asesorar por el luthier recomendado o simplemente citen al vendedor al conservatorio en el amplio horario en el cual estoy dictando clase, para que yo pueda probarlo y detectar si hubiera problemas serios con el mismo.
Rara vez el alumno o sus padres hacen caso. La mayoría de las veces obran por el impulso del fin de semana, compran por internet algo usado. También acostumbran ir a una casa de música a que le financien una flauta que le parece buena al neófito, según referencias del vendedor... quien hace su trabajo, Vender! no asesorar ni tocar la flauta.
El alumno, contento, casi adrenalínico cual adolescente que va de shopping viene a clase y comienzan los problemas.
A los diez días algo no tapa bien... y no suenan los sonidos graves. De a poco su flauta se transforma en una verdadera pesadilla.
Llegando fin de año el instrumento no sirve para dar examen, simplemente porque no suena!
Entonces recomiendo: "Andá al luthier a calibrar el instrumento".
Muchas veces el papá del estudiante, hombre hábil con los destornilladores piensa: "para qué voy a viajar hasta lo del luthier, dejar el instrumento y pagar por ello, si ya arreglé en casa la plancha, el microondas y todos los electrodomésticos de mi esposa!".
Entonces presuroso mete mano y toca todo tornillo por mas diminuto que sea o escondido que se encuentre.
El alumno vuelve a clase no pudiendo estudiar, semana tras semana viendo que pierde el ritmo que había logrado.
Se siente triste, vamos promediando su primer año de formación básica y aquello que por fin pudo lograr ya no suena. No logra estudiar para el examen, que pronto se acerca.
Es entonces cuando me atrevo a decir: "y por qué no vas al luthier?", a sabiendas de lo que casi cualquier luthier responsable va a decir.
Y luego de muchas vueltas logran llegar donde el entendido y éste les dice aquello que imaginé que iba a decir: "esto no se arregla, tiene muchos errores de fabricación, no voy a hacerte un trabajo que va a quedar mal y me vas a tener que reclamar mil veces, cuando yo se que no tengo modo de solucionarlo".
La conclusión es clara, hay que comprar nueva flauta, una que te recomiende tu profe (así nos dicen) o tu luthier de confianza.
Y pienso: qué pena!! si me hubieras creído a mi, o a mis años de experiencia, no hubieras pasado por esto.
Extraje estas fotos de la Web de mi luthier de confianza Luis Difino, para que aprecien un trabajo minucioso y realizado por quien sabe y estudia continuamente para mejorar su desempeño.
A quienes comienzan les deseo que puedan confiar en su profe y en su luthier, ya que son gente que ha debido estudiar y practicar mucho para poder decirles como comenzar y continuar en este camino ahorrando tropiezos.
A continuación podrán encontrar una grilla comparativa del rendimiento de las Flautas Yamaha línea 200, elaborado por WoodWinds Repair Shop Luis Emilio Difino con la que estoy en absoluto de acuerdo.





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