Las Correcciones en el estudio cotidiano
por Gabriela Conti
Durante el estudio cotidiano necesitamos hacer correcciones de distinto tipo para ir logrando que aquello que tocamos o cantamos, se aproxime cada vez más a la manera en que lo ideamos.
En ocasiones, al detectar un fragmento a corregir nos sentimos muy entusiasmados y continuamos estudiando durante horas, con gran sensación de lucidez y el cuerpo relajado pero tónico, decididos a lograr nuestro objetivo. En esos casos continuamos vinculados a los aspectos lúdicos de nuestra tarea.
Otras veces ante la misma situación perdemos el interés y nos desanimamos ante el desafío... comenzamos a sentirnos cansados, agobiados, el cuerpo parece cada vez mas pesante... Normalmente cuando esto sucede, ya no estamos en capacidad de jugar con la música.
Qué causa que se acabe el juego?.... Cuando la evaluación resulta lesionante de la autoestima, cuestionando la dignidad del músico que somos, ya no hay forma de jugar... aparece el dolor y la incertidumbre.
Para realizar auto-correcciones que nos permitan continuar vinculados al fenómeno lúdico que es la música... es necesario conservar determinadas pautas:
Circunscribir el error: Como si dijera.... este fragmento de tres compases es lo que necesito corregir, no toda la obra. Quien piensa: "Está todo mal..." además de diagnosticar de modo equivocado, no focalizará la resolución y se sentirá agobiado.
Hacer referencia exclusivanmente a la obra y no a la persona del músico: Como si dijera: esta obra, este fragmento, aún no sale como yo espero, qué puedo hacer para mejorarla?, en lugar de autodefinirme como torpe o incapaz porque aún no lo he logrado. Quién vuelca un juicio (ya sea positivo o negativo) sobre si mismo como músico y no realiza una evaluación lo mas objetiva posible sobre la obra a mejorar, además de poner en juego su dignidad artística, no encontrará soluciones certeras.
Implementar acciones resolutivas: a partir del correcto diagnóstico del error, o las dificultades a resolver, será posible aplicar ejercicios que resuelvan aquello y lo encaminen a buen puerto. En ocasiones no alcanza con ejercicios que ya conocemos, es preciso buscar nuevos, consultar a colegas, crear otros ejercicios, e inclusive saber cuando pedir ayuda a un maestro. Lo importante es que nada de esto cuestiona nuestro valor como músicos, es simplemente un camino de aprendizaje que todos transitamos.
Recordemos que una correcta evaluación está compuesta tanto del reconocimiento de aquello que debemos corregir, como del reconocimiento de aquello que sale correctamente. Y que para mejorar el producto musical, debe acompañarse la evaluación, con acertadas acciones resolutivas.
www.afinandoemociones.com.ar info: afinandolasemociones@gmail.com
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Este año con el agregado de la perspectiva de la Neurociencia, introduciremos algunos temas que están estrechamente vinculados con nuestro Sistema Nervioso Autónomo siendo imposible manejarlos a mera voluntad.


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